
En una batalla marcada por la lluvia, el lodo y las emociones al límite, los Borregos Monterrey lograron imponerse 14-12 a los Aztecas de la UDLAP, saliendo airosos de un Templo de Dolor que hizo honor a su nombre.
Después de tanto esperar, por fin se jugó lo que se prometió y realmente el partido no decepcionó; si bien no fue espectacular fue muy físico y a los amantes del fútbol americano eso nos encanta.
La primera gran jugada ofensiva fue obra del QB de Borregos Monterrey, Fernando Sarabia, quien encontró la zona de anotación con un pase largo de más de 40 yardas, abriendo el marcador de forma espectacular. Sin embargo, a pesar de ese destello de precisión, Sarabia tuvo una actuación discreta en términos generales, con varios pases erráticos y presión constante de la defensiva poblana que lo mantuvo a raya durante buena parte del encuentro.
Poco después, “La Bala” Cruz Parra rompió la línea defensiva con una explosiva carrera que terminó en el segundo touchdown regiomontano, antes de eso había dado una probadita de lo que podía hacer cuando bajó la hombrera y dejó sentado a un DB de Aztecas, dejando el marcador 14-0 y poniendo a los locales contra las cuerdas.
Tras fallar un intento de gol de campo que pudo haberles dado sus primeros puntos, los de la UDLAP encontraron luz con una jugada de 45 yardas que terminó en anotación, encendiendo a la afición local y recortando la diferencia a 14-7.
En una serie ofensiva bastante cortada por parte de Monterrey y en una 4ta oportunidad que apenas era adelante de medio campo el HC Carlos Altamirano decidió mantener a la ofensiva en el campo y no le salió del todo bien, los Aztecas pararon y con 4 jugadas ofensivas se pusieron dentro de la 5 de Monterrey y aunque intentaron en 2 ocasiones, no lograron anotar y el reloj se les consumió en lo que fue una serie de extrañas decisiones de parte del staff Azteca.
Aun así, la presión defensiva (y de los equipos especiales) de los Aztecas, además de la lluvia que ya caía, rindió frutos más adelante, “forzando” un safety que sumó dos puntos más al marcador y los dejó a solo un gol de campo de la remontada. Y aunque lo intentaron hasta el último segundo (literalmente), el tiempo, la lluvia y la férrea defensiva regiomontana terminaron por sellar el destino del partido.
Los Borregos Monterrey, tricampeones y dominadores del circuito, demostraron que saben imponerse incluso sin brillar a plenitud, que saben ganar en la tormenta, y que tienen la frialdad y experiencia para sostener victorias cuando el margen es mínimo y la presión es máxima.
En Cholula, llovió sin tregua, pero fueron los Borregos quienes dejaron caer el verdadero trueno.